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Trazabilidad y Transparencia

Trazabilidad en las operaciones logísticas: herramientas y tecnologías para obtener un control exhaustivo

Trazabilidad en las operaciones logísticas: herramientas y tecnologías para obtener un control exhaustivo

La trazabilidad no es un concepto nuevo y lleva décadas formando parte de la estrategia central de sectores tan clave para la economía como el sector de la alimentación. Como eslabón clave para conocer el estado del producto y su localización, es uno de los procedimientos cruciales para garantizar seguridad, higiene y salubridad de principio a fin. Sin embargo, la trazabilidad, la vigilancia y el control de las operaciones, no ha dejado de extrapolarse a otros sectores como consecuencia de la inminente llegada del eCommerce, las cada vez más exigentes expectativas de los consumidores y las necesidades relacionadas con la sostenibilidad medioambiental.

Tener la posibilidad de registrar cada uno de los movimientos que tienen lugar a lo largo de toda la cadena de suministro ya no es solo una ventaja competitiva para las compañías de sectores como la distribución, el textil o el gran consumo, ahora es imprescindible para satisfacer las exigencias de un mercado altamente competitivo y donde el cumplimiento de los plazos y la información, juegan un papel crucial en el éxito de las operaciones.

Por ello, dedicamos este post exclusivamente a hablar de cómo lograr un control y trazabilidad de la cadena logística de un producto, de los tipos de trazabilidad que existen, de los diferentes sistemas que pueden ayudar a incrementarla y del papel del Blockchain como palanca del cambio.

La trazabilidad es el conjunto de procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministro

Tipos de trazabilidad

Según AECOC, la trazabilidad es “el conjunto de aquellos procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministro”. Un concepto que abarca innumerables aristas y dentro del que se pueden diferenciar dos tipos:

  • Trazabilidad interna: también llamada trazabilidad de proceso, esta no es más que la toma del pulso de todo lo que se mueve dentro de una compañía. La trazabilidad de todos los procesos internos de una empresa la componen las manipulaciones de la misma, la maquinaria por la que pasa, los distintos turnos, lotes o temperaturas…etc. Esta trazabilidad es esencial para conocer todos y cada uno de los aspectos que pueden provocar una variación en el producto final.
  • Trazabilidad externa: en este caso se traduce en la extracción de determinados datos de la trazabilidad interna para añadirle nuevos parámetros que sirvan para manejar la ruta del producto fuera de las instalaciones de la compañía.

Más aplicado a cómo gestionar la trazabilidad en los movimientos de mercancías, esta puede diferenciarse en dos tipos:

  • Tracing: también conocida como rastreo, la trazabilidad hacia atrás implica la capacidad de identificar el origen de una mercancía, incluyendo la extracción de la materia prima y la producción de la misma.
  • Tracking: es común identificarla como trazabilidad de seguimiento y permite la posibilidad de seguir el camino completo de un lote. Como es la que está enfocada en la posibilidad de predecir rutas, es la más utilizada en términos logísticos, sobre todo, en última milla. Dando respuesta a la exigencia informativa de los distintos stakeholders implicados en la cadena.

Los sistemas de trazabilidad más usados

Los sistemas de trazabilidad nos van a permitir obtener un control casi total de las unidades de carga integrando toda la información de forma automatizada. En cuanto a los distintos tipos de sistemas que podemos encontrar actualmente en la industria, destacan:

  • Sistemas de codificación: el conocido EAN o el UPC, que suponen los métodos más reconocidos y usados a escala internacional, utiliza un lenguaje de códigos únicos permitiendo la identificación de productos gracias a una serie de números con su equivalente en forma de barras.
  • Sistemas de identificación: con etiquetas RFID se transmiten los datos por radiofrecuencia, es un método rápido aunque requiere una alta inversión.
  • Sistemas de registro de datos: compuestos por terminales tales como lectores o sensores.
  • Sistemas de procesamiento de información: tras la codificación, identificación y registro de datos, el sistema de procesamiento permite unificar e integrar toda la información, dando la posibilidad de identificar errores, prevenir incidencias y tomar decisiones en tiempo real.

Además de dichos sistemas, la trazabilidad se garantiza primordialmente a través de la implementación de un software adaptado a la operativa y capaz de registrar datos y generar información automáticamente acerca del estado, ubicación y disponibilidad de la mercancía.

  • ERP o sistemas de gestión empresarial: en el convergen distintos tipos y fuentes de datos y funciona como base estratégica de la operatividad de la compañía, teniendo representatividad dentro del mismo todas y cada una de las áreas empresariales.
  • WMS o sistemas de gestión de almacenes: la potencia en este tipo de sistemas es esencial por lo crucial de su función. Trabajan como optimizadores de flujos y es necesario que, cada paso que se dé dentro del almacén quede registrado. En particular, el WMS está orientado al control de stocks y al movimiento de mercancías dentro del almacén, tanto para hacer un seguimiento de los niveles de inventario, como para ubicar existencias, realizando su principal función, que es proporcionar toda la información que sea necesaria para controlar el movimiento de materiales dentro de un almacén.
  • WCS (Warehouse Control System): este software trabaja en constante coordinación con el WMS, procesando las órdenes que emanan de él. Así, el WCS controla los movimientos de todos los equipos involucrados en almacén.

El desarrollo de software aplicado a garantizar la trazabilidad, visibilidad y control completo de las operaciones logísticas dentro y fuera del almacén, ha evolucionado sustancialmente gracias a la hiperconectividad entre dispositivos, brindando opciones hasta ahora improbables aliándose con otras tecnologías como la realidad virtual y vinculando varias funciones en una sola aglutinando WMS y WCS para garantizar una interoperabilidad más eficiente.

Es el ejemplo de softwares como la Plataforma de Software Dematic iQ, que, coordinada con la maquinaria del almacén, envía órdenes adaptadas a las distintas operativas y necesidades del cliente y su única misión es optimizar el rendimiento del almacén y gestionar datos masivos para generar una trazabilidad total del camino que hace una mercancía desde su recepción, hasta la expedición.

Dematic iQ está basado en la nube y es capaz de integrar datos de múltiples fuentes operativas gestionando todo el ciclo de vida de una instalación de principio a fin con el propósito de informar a sus usuarios del rendimiento del mismo, permitiendo tomar decisiones estratégicas a partir de información detallada y exhaustiva sobre cada parte del proceso.

Muy enfocado a garantizar esa trazabilidad e información, el software ofrece adaptabilidad y es una solución inteligente capaz de conectar los sistemas de operaciones, mantenimiento y análisis del almacén, en un solo ecosistema integrado, sacando el máximo partido de los recursos, aumentando su rendimiento operativo y en definitiva mejorando los resultados empresariales.

La posibilidad de ofrecer un enfoque integral de cada operación, algo especialmente sensible y crucial en cumplimiento, preparación de pedidos o gestión de las instalaciones, ofrece la capacidad de abarcar todo el espectro de las operaciones de almacén independientemente de cómo sea su operativa (manual, semiautomática o automatizada).

¿Cómo incrementar la trazabilidad?

Los sistemas citados son herramientas que permiten realizar el seguimiento de una actividad, lote o producto con el fin de agilizar los procesos y obtener información valiosa para la toma de decisiones. Pero ¿cuáles son los medios indispensables para incrementar la trazabilidad a lo largo de toda la cadena?

La visibilidad completa no tiene cabida sin un Sistema MES (Manufacturing execution system). Esencial en preparación y transporte de mercancías y muy elemental para disponer de la información en tiempo real, sin ello no hay trazabilidad asociada a la logística del producto, tanto en su procesamiento intralogístico, como en términos de transporte. En él se concentran los datos y permite que se vayan registrando uno por uno todos los parámetros del proceso.

Plataformas de Software como Dematic iQ y otros que integren WMS y WCS, configuran el núcleo de las operativas, enviando órdenes, optimizando el procesamiento de los bultos dentro del almacén, generando datos acerca de qué ocurre en cada momento con cada una de las mercancías y permitiendo al usuario filtrar la información para obtener métricas y reportes con los que mejorar y adaptar el uso del software en aras de potenciar su rendimiento según las particularidades de su operativa. En este sentido, la trazabilidad no existe sin ellos, ya que sería imposible tomarle el pulso a una operativa en su ausencia.

Con todas estas herramientas, la posibilidad de hacer un seguimiento, tener un control y garantizar la visibilidad de cada movimiento a cada paso que damos, es posible. Pero también podemos dar un paso más y garantizar seguridad, confianza y automatización a través de tecnologías como Blockchain.

El valor de esta enorme base de datos se encuentra en sus características tecnológicas, que por naturaleza e independientemente del sector al que se dirijan, están enfocadas en la inmutabilidad de la información almacenada en dicha red. Lo que se traduce directamente en que los participantes de la misma tienen la absoluta confianza, seguridad y garantía de que la información va a permanecer inalterable a lo largo del tiempo, estando registrada la misma y los intervinientes, así como cada movimiento asociado a una transacción, generando una trazabilidad que con otro sistema no sería posible.

Además, si Blockchain es programable, se puede prever el lanzamiento automático de los pagos al recibir la mercancía. Una de las aplicaciones más potentes de Blockchain y que está dando un giro en logística es el Smart Contract: contratos inmutables que se distribuyen entre todos los nodos de la red, sin que pueda ser alterado por alguno de ellos.

Con todo ello, queda claro que la capacidad de adaptarse a un nuevo entorno pasa por aplicar tecnología para recopilar y analizar información como claves del éxito.